Edith Elvira Colqui Rojas
Miembro Conocido
En otro lugar del mundo,
tal vez haya otro poeta
que cante canciones ilusas
y juegue con las estrellas,
como lo hago yo.
Puede que no parezca un loco
persiguiendo vientos de letras,
sino un navegante errante
en mares de palabras despiertas.
A lo lejos, una vela de esperanza
parpadea en mi brisa,
esperando encontrar la paz
al otro lado del mar.
¿Habrá otro espécimen solitario como yo,
que cuente estrellas en el aire,
que le susurre a la noche
como a un viejo amigo?
¿O que arranque flores
a las piedras duras
y envejezca entre libros y desvelos?
Quizás, en algún rincón del mundo,
haya otro poeta
que vislumbre ríos de paz
y sueñe con un vuelo
de palomas blancas en confraternidad.
El mundo me dice que estoy perdida,
pero ¿acaso no están más perdidos
quienes han olvidado soñar?
Aún los sueños pueden nacer
con solo palabras,
palabras que toquen el alma
y estallen en fogonazos de humanidad.
Algunos poetas, como yo,
no reciben premios ni honores,
pero llevan en el pecho
riquezas eternas.
Unos son criticados, otros aplaudidos,
pero siguen escribiendo,
aunque su paga sea el eco
de sus propios versos.
No, no es rentable ser poeta.
Pero se gana el tesoro de la paz,
el rubí de la buena conciencia
y se asciende a la cima del descanso,
se habita en el árbol de los frutos nobles
y sagrados.
Quizás haya otro poeta, por allí
que con vela encendida desgaste sus días,
que no tema morir
sosteniendo en sus manos,
versos ilusos, cansados,
pero iluminados.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
tal vez haya otro poeta
que cante canciones ilusas
y juegue con las estrellas,
como lo hago yo.
Puede que no parezca un loco
persiguiendo vientos de letras,
sino un navegante errante
en mares de palabras despiertas.
A lo lejos, una vela de esperanza
parpadea en mi brisa,
esperando encontrar la paz
al otro lado del mar.
¿Habrá otro espécimen solitario como yo,
que cuente estrellas en el aire,
que le susurre a la noche
como a un viejo amigo?
¿O que arranque flores
a las piedras duras
y envejezca entre libros y desvelos?
Quizás, en algún rincón del mundo,
haya otro poeta
que vislumbre ríos de paz
y sueñe con un vuelo
de palomas blancas en confraternidad.
El mundo me dice que estoy perdida,
pero ¿acaso no están más perdidos
quienes han olvidado soñar?
Aún los sueños pueden nacer
con solo palabras,
palabras que toquen el alma
y estallen en fogonazos de humanidad.
Algunos poetas, como yo,
no reciben premios ni honores,
pero llevan en el pecho
riquezas eternas.
Unos son criticados, otros aplaudidos,
pero siguen escribiendo,
aunque su paga sea el eco
de sus propios versos.
No, no es rentable ser poeta.
Pero se gana el tesoro de la paz,
el rubí de la buena conciencia
y se asciende a la cima del descanso,
se habita en el árbol de los frutos nobles
y sagrados.
Quizás haya otro poeta, por allí
que con vela encendida desgaste sus días,
que no tema morir
sosteniendo en sus manos,
versos ilusos, cansados,
pero iluminados.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados